TRIBUNA EXTREMEÑA
PÉSIMO TEATRO ELECTORAL DEL PP
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José Manuel Villafaina
Para los profesionales que sentimos el Arte de Talía como una expresión de la realidad social, como un modo vital de realizar nuestro compromiso artístico-cultural nos afrenta que en fechas de próximas elecciones determinados políticos enmarañen desde la inopia nuestro panorama teatral. Esta vez, la jugada -“teatro político dentro del teatro”, diría- ha salido a la luz en los medios de comunicación por la denuncia del PP de una controvertida representación, que nos ha sorprendido por estar fuera de foco de la realidad teatral extremeña. La denuncia ha sido todo un “espectáculo teatral” de contenido manifiestamente electoralista y de comedia de enredos en su forma, montado escandalosamente en varios actos y escenarios -ruedas de prensa, debates en la Asamblea, en blog de partidos y en emisoras- por una facción de actores políticos del PP con el ingenio fuera de órbita: Martín Tamayo y José A. Monago erigidos como protagonistas y Consuelo R. Píriz como actriz comparsa de la culturilla pacense. La función ha resultado un fracaso rotundo del PP, por la falsedad y mal planteamiento del argumento, donde se han llevado un chasco, y por la ignorancia teatral de sus pésimos actores, que han hecho el más risible y triste ridículo.
A lo largo de la semana, he seguido la función imaginando el rostro de perplejidad de los artistas del teatro extremeño al conocer -al principio de la trama- la impostura del enredo, basada en la denuncia de cómo La Botika, compañía cacereña de cabaret, actuaba con una obra para adultos en presencia de niños en una plaza, siendo la obra “pensionada por la Junta de Extremadura”, “coproducción del Gobierno extremeño”, etc. -según habían declamado los tres “artistas”del PP-. Y la cosa era para desconfiar, conociendo la rigurosa normativa de la Consejería de Cultura, que no permite subvencionar montajes comerciales del estilo La Botika.
Naturalmente, todo se les ha caído por falso. El desmontaje de tan necio argumento tuvo lugar en un debate donde José M. Corrales, director de Promoción Cultural, desveló -en presencia de M. Tamayo y Fifí C. Miranda, actriz del grupo- que la obra en cuestión, “De todo como en Botika”, no es una coproducción de la Junta, sino del Ayuntamiento de Cáceres, "del alcalde popular Saponi" y de la Fundación Canal de Isabel II, de la región que preside Esperanza Aguirre. Por otra parte, mismamente Fifí, lamentaba también la contradicción y doble moral del portavoz popular, pues con su denuncia -exhibida en un video- el PP está difundiendo un espectáculo que ellos mismos -con dinero del contribuyente- han patrocinado y considerado obsceno.
Demostrada aquí la ineptitud artística de estos mentirosos del PP, el desenlace del espectáculo fue bochornoso: M. Tamayo que perdió el papel de la comedia de enredos, con miras de eliminar a mansalva al oponente, se encolerizó cuando los tiros de su escopeta de repetición le salieron por la culata y, aturdido y con el marrón en la boca, no se le ocurrió otra cosa que embestir a trochemoche contra Corrales -actor mejor preparado en el debate- por haber comentado en la Asamblea que la obra era “nauseabunda” (comentario que, en mi opinión, es una verdad como un templo).
Pero lo intolerable del espectáculo son las declaraciones de la rueda de prensa de Consuelo R. Píriz. Por una parte, defendiendo oportunistamente su política cultural municipal con una sarta de bufidos gratuitos contra los políticos que han cuestionado la calidad de la programación del Festival de Teatro de Verano que ella organiza en Badajoz; y por otra, responsabilizando al Consejero de Cultura, F. Muñoz, de programar la obra de La Botika, con incongruencias difamatorias adornadas con un halo de satisfacción personal en cuya fiebre se captan delirios, como pedir a Dios que Muñoz, candidato socialista a la Alcaldía, "no salga" por si su oferta cultural consiste en "llenar los escenarios de teatro con este tipo de actuaciones".
La primera cuestión -que me concierne- exige la contestación. Porque la concejala debe recordar que fue la gente de teatro quien puso en tela de juicio su gestión con el manifiesto “La rancia política teatral pacense”, firmado por 15 compañías extremeñas -publicado en este diario (16-7-2002) y otros medios- criticando sus actividades, que no han tenido un programa normativo de acción cultural coherente en el fomento de las distintas áreas de la creación artística. Y en el terreno del Arte Dramático demostrando su ignorancia y falta de calidad, por montar con una compañía foránea un “festival” de vulgaridades y hacer pagar a los niños abonos para ver obras comerciales como “Préstame tu mujer, Pepe”, “El chalé de los líos”, “Enseñar a un sinvergüenza” (con frases como “la jodienda no tiene enmienda”), obras con los amanerismos de personajes que siempre giran alrededor del sexo, todo muy picante y gastado por lo repetido (como los de La Botika). Un claro ejemplo de irresponsabilidad municipal por contener una oferta negativa en la intencionalidad cultural del niño.
La otra cuestión, donde culpan a Muñoz porque la Junta ha permitido la obra en sus circuitos de actuaciones resulta también una mala estrategia, un bumerang que se vuelve contra el rostro de la hipocresía. Dicen que respetan la libertad de expresión pero se ve que desconocen la compleja organización teatral donde los grupos pueden ofertar libremente sus obras a los Ayuntamientos, que son los que después solicitan la colaboración económica a la Junta (en este sentido sólo sería criticable a la Consejería de Cultura el cuidado de que la programación no la manejen funcionarios que no funcionan, sino expertos del teatro -que adviertan de la publicidad engañosa de algunos espectáculos-). Y también es un disparate que digan que la obra -coproducida por las instituciones del PP- no haya sido supervisada por la Junta.
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